In memoriam: Vittoria Calzolari

El pasado día 2 de junio falleció, en Roma, nuestra entrañable amiga Vittoria Calzolari. Sumida en un profundo sueño en los últimos años, pero siempre presente, como si su vida no se hubiese extinguido, nunca ha dejado de ser unos de nuestros referentes, científico y, por encima de todo, humano.

Durante el funeral celebrado el pasado lunes, 5 de junio, en la iglesia de Santa María de Montesanto, en la Plaza del Popolo, sus más allegados amigos tuvimos el privilegio de pronunciar una palabras. Sirvan de homenaje las que le dirigí a ella como despedida y agradecimiento:

El entusiasmo con el que se enfrentaba Vittoria al espectáculo del paisaje tenía una explicación: Era el encuentro de una persona de cultura con el medio que deseaba transformar desde su conservación. Su cultivado saber, su humildad, que nacía del respeto y comprensión por todo lo que le rodeaba, su infatigable pelear por lo que era justo, apartándose ante el desprecio recibido, sin revancha, con agradecimiento, si cabe, hacían de Vittoria una persona demasiado singular, atenta a la cultura más que a la técnica, comprometida con un mundo que desaparecía, que se mostraba fuera de nuestro control. “Escuchemos a la Profesora”, le decía Petroselli, en sus años de Concejala del Ayuntamiento de Roma. Otra persona de cultura, Petroselli, que deseaba apremiarse de las razones, siempre, culturales de Vittoria. Yo la he sentido de esa manera, paseando por Roma, visitando su queridísimo parque del Appia, escuchando sus intervenciones académicas, valorando, siempre, lo ajeno por encima de sus propios saberes. Meticulosa hasta la extenuación, como tuve ocasión de comprobar cuando estábamos trabajando en el último de sus libros, el que dedicamos, a manera de compendio, a lo más destacado de su obra. Trabajar con ella en esta obra me llenó de satisfacción, hizo de mi un privilegiado testigo de los últimos años de su vida, aquellos en los que aún conservaba su capacidad para pensar. Asistí, entre otras cosas, a la elaboración de su último escrito, aquel que constituía las conclusiones con las que deseaba completar la antología de textos que estructuraban el libro citado. Y fue en esas conclusiones cuando se dejó llevar, una vez más, por los senderos de la cultura para dejar constancia de su necesidad como impulsora del conocimiento. Si ella se entusiasmaba con la persona de Antonio Cederna, unos de sus grandes amigos, por la facilidad que tenía de discurrir en el momento oportuno con la cita literaria que exigía la situación, Vittoria no fue menos en esas conclusiones a las que me refiero. En esta ocasión, de la mano de Passolini. Termina el libro con unas imágenes del Rio Castello, en el entorno de la Torre Chia que restauró Passolini, quien refiriéndose a este paisaje de la Tuscia, así lo cita Vittoria, decía: ‘Nel paesaggio più bello del mondo, dove l’Ariosto sarebbe impazzito di gioia nel vedersi ricreato con tanta innocenza di querce, colli, acque e botri’ (1966). ‘Quel che va difeso è tutto il patrimonio nella sua interezza. Tutto, tutto ha un valore…Ciò di cui abbiamo bisogno è di una svolta culturale, un lento sviluppo di coscienza’. Palabras de Passolini que podrían haber sido pronunciadas, pefectamente,  por nuestra inolvidable Vittoria.

Y qué decir en lo más personal. Que Mario y Vittoria significaron, para mí, para Blanca, para mis hijos Ana y Antonio, una amistad soñada, un encuentro que apreciamos más allá de convencionalismos. Agradezco el cariño que tenia por nuestros hijos, los encuentros en casa de Paola, la entrañable bondad de Francesco, la inteligencia con la que todo lo observaban, como aquel espectáculo de cigüeñas que tanto impresionó a Vittoria en el viaje que hicimos, junto con Mario, a Salamanca. En fin, agradecerles su sabiduría, tan apreciada por Ana, a quien Mario siempre le impresionó que una niña de once años lo considerase joven a pesar de su más de ochenta años. Pero, a pesar de que todo esto nos lo ha arrebatado el tiempo, permanece preso en la memoria”.

Alfonso Álvarez Mora

 

* Tal y como recordaba Alfonso en el texto que hemos compartido con vosotros, el IUU publicó hace cinco años el libro “Paesistica – Paisaje. Vittoria Calzolari”, una edición bilingüe en italiano y español en la que se recogen y traducen varios de sus textos, acompañados por sendas presentaciones a cargo del propio Alfonso y de Juan Luis de las Rivas. Asimismo, el libro incluye unas conclusiones expresamente escritas por Vittoria a las que también se refería Alfonso y que, como homenaje del IUU, queremos también compartir con vosotros. Podéis descargar esa parte del libro pinchando aquí, y esperamos que ello os anime a acercaros a la obra de Vittoria.

 

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