VII Jornada Anual de AETU en Toledo: “La necesidad de reformular las bases de los instrumentos de planeamiento”

Mañana dará comienzo en Toledo la VII Jornada Anual de la Asociación Española de Técnicos Urbanistas (AETU), en la que se debatirá sobre la necesidad de reformular las bases de los instrumentos de planeamiento y a la que acudirán nuestros compañeros Juan Luis de las Rivas y Enrique Rodrigo.

En la página web de la asociación podéis encontrar toda la información sobre la jornada, incluyendo los documentos de trabajo que servirán de base a las discusiones en los distintos talleres de trabajo. Para quienes estéis interesados en asistir, sigue también disponible la posibilidad de inscripción.

Pinchando aquí podéis descargaros el programa, que incluye ponencias a cargo de José María Baño, José María Ezquiaga, Oriol Martori, Ignacio Álvarez y Ángel Marinero, así como los citados talleres de trabajo, cuya introducción correrá a cargo de Ignacio Pemán y Juan Luis de las Rivas y en los que se debatirá sobre “Propuestas para una regulación alternativa a los contenidos actuales de los Planes Generales”, “Participación, urbanismo y nuevas tecnologías” y “Código ético del urbanista”.

Transcribimos finalmente a continuación la presentación de la jornada realizada por el comité organizador:

En los últimos años, se ha intensificado el sentimiento de que la complejidad y vulnerabilidad de los Planes Generales exige una revisión de los planteamientos básicos sobre los que en su día se asentaron estos documentos, simbiosis entre los Proyectos de obras y las Ordenanzas municipales decimonónicas, en la que la ordenación, ejecución y definición exhaustiva del derecho de propiedad inmobiliaria

Aunque aún hoy día el planeamiento urbanístico constituye el documento más asentado y valorado de todos los que se refieren a la gobernanza de la ciudad en la última década las legislaciones urbanísticas han dotado a los Planes de una progresiva complejidad a sus contenidos, en los documentos necesarios y en los controles externos y en un procedimiento de aprobación cada día más complejo.

No cabe duda de que las legislaciones sectoriales han influido también esta materia al incorporar en su práctica totalidad informes preceptivos en el planeamiento urbano. Todavía tras una década de intervención no se ha estudiado en profundidad la aportación sustantiva al Plan derivado de controles como la evaluación estratégica más allá de lo que posibilitaría un informe sectorial del departamento competente en medio ambiente. La exhaustividad de sus contenidos conlleva además la necesidad de constantes modificaciones que a su vez contienen complejos procedimientos de actualización a las necesidades del dinamismo social.

Pero no solo el Plan General constituye un documento de extrema complejidad que conlleva un efecto disuasorio en la política de revisión del planeamiento sino que también se ha acreditado como extremadamente vulnerable por las distintas vías de recurso que permite que durante toda su vigencia sus contenidos sean susceptibles de recurso y por tanto de anulación. Las anulaciones de los Planes constituyen uno de los efectos más claros conllevan un efecto de inseguridad jurídica permanente en muchos casos por falta de informes o documentos cuya función dentro del Plan es cuanto menos discutible.

Es cierto que no se puede se podrá existir un gran avance en el planeamiento urbanístico si no hay un cambio substantivo en las bases sobre las que se sustenta el régimen urbanístico del suelo. Mientras se mantenga esta situación, el planeamiento urbanístico continuará siendo una carta de derechos y deberes más que un proyecto de ordenación.

Pero mientras madura el debate sobre cuál debería ser el régimen del suelo de acuerdo con nuestra Constitución y el papel de la Administración en el gobierno y administración del territorio, cabe replantear algunos contenidos del Plan General que podrían constituir objeto de Ordenanzas locales y descargarlo de la burocracia que actualmente lo paraliza.

Dentro de este contexto, se plantea la presente Jornada de AETU, bajo el objetivo de replantear los contenidos del Plan General como eje de la ordenación de la ciudad, y constituye una reflexión que tiene una historia anterior, como reflejó en el Documento de Salamanca en el año 1992 donde se planteó como parte de las soluciones que tenía en aquel momento el urbanismo en la doctrina y recientemente en las Jornadas de Urbanismo del mes marzo de este año en Barcelona, donde se ha insistido en la necesidad de su revisión.

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